Ambas automotrices incrementan su colaboración para ofrecer nuevas opciones de vehículos eléctricos de celdas de combustible (FCEV).
El Mirai de Toyota es uno de los primeros automóviles de propulsión a hidrógeno que se comercializa a nivel global. El elegante sedán de la marca japonesa utiliza una tecnología denominada de celdas de combustible que en esta época es la que ha mostrado la madurez necesaria como para popularizarse.

Probablemente esa condición haya sido la que impulsó a los ejecutivos de BMW a incrementar el acuerdo de colaboración con la terminal japonesa para el desarrollo de una nueva generación de vehículos alimentados por este sistema que funciona bajo el mismo criterio que el del BMW iX5 Hydrogen, modelo que la marca alemana ha probado a nivel mundial.

Esos planes contemplan el lanzamiento del primer vehículo eléctrico de producción en serie con celdas de combustible (FCEV) por parte de BMW en 2028.

Dado que FCEV es otra tecnología de vehículos eléctricos, BMW Group la considera explícitamente como un complemento a la de propulsión utilizada por los vehículos eléctricos de batería (BEV), junto a los vehículos eléctricos híbridos enchufables (PHEV) y los motores de combustión interna (ICE).

Oliver Zipse, presidente del Consejo de Administración de BMW AG y Koji Sato, presidente y miembro del Consejo de Administración de Toyota Motor Corporation, firmaron el acuerdo.